
Sexto día: Marcelino y su amor a la oración.
San Marcelino, tu vida nos recuerda que si el Señor no construye la casa, trabajamos en vano. Ayúdanos a mantener viva la presencia de Dios, a confiarle todo lo que hacemos, para que nuestros planes y proyectos contribuyan a la construcción del Reino de Dios.
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