
Segundo día: Marcelino y el amor a la cruz.
San Marcelino, a menudo rezaste y meditaste ante el Crucifijo, y reflexionaste sobre cómo Jesús dio su vida por nosotros. Tú nos invitas a buscar en la Cruz el coraje, la fidelidad y un amor indefectible. Ayúdanos a seguir verdaderamente a Jesús y a aceptar todas las pruebas que se presenten en nuestro camino.
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